Cástor y Pólux (Relato)

Cástor y Pólux (relato)

       Tu que naciste inmortal, y a la par, mortal. Una dualidad sibilina, peligrosa y tremendamente excitante. Cargas con tu incontrolada curiosidad, sin importarte la estela que dejas tras de ti, sin ni siquiera dar paso a la duda del prójimo que te ama en soledad, siendo maestro del sigilo emocional, te escondes, me das una cara que me embriaga de deseo. Amarte es menester de jóvenes cargados de entusiasmo, que cabalgan a la batalla, pero no a la victoria.

   Acceder a tus brazos, sólo me esta permitido, si mi ojos no se cruzan con los tuyos. Pues mirándote caería presa del embrujo, sin poder escapar a tu mirada leonina. No puedo evitar pensarte, tocarte, olerte y saborearte. Todo en ti me produce placer, una sensación profunda, de matices a madera, mar y sal. Noto que mis dedos recorren tu cabello negro, suave y fuerte. Y cuando recorro tus mejillas accedo a tu viril mentón, adalid de hombres mayores, que percibo en ti, tras una barba cuyo tacto resulta tosca pero excitantemente agradable, producto de la maduración mas deseada por mi.

   Realidad con sabiduría, eso dicen, pero me nutro de la pasión y de la lujuria para merecerte, sin ellas, estaría complemente vacío, sin llama que me haga ser fuego y sin leña dura de roble que me alimente. Buscarte ha sido dura tarea, muchos mares he recorrido para alcanzar esta tierra, muchas cimas alcancé y en muy oscuros pozos terminé, pero heme aquí, con recuerdos vanos del amor que creí perdido en el tiempo y en mis viajes. ¿Como poder creer que eres verdadero si tus verdes ojos me dicen tu verdad y la mueca de tu rostro te delata el subterfugio?. La melancolía del tono de voz me convida a entrar en tu terreno para ser la presa que alimenta tu deseo efímero de carne. Yo, sin embargo, busco agua y aire, deseo y sosiego, virutas de polvo en millones de edades y la eternidad enfrascada, para poder acceder a ella cuando logre atraparte en mis pasiones.

   La necesidad de recorrerte crece tanto que mengua su fuerza evadiendo tus excusas y descubriendo tu verdad. La noche pide permiso para entrar en nuestra habitación. De pie, frente al espejo de lo real, entra la luna para poder desvelarme tu silueta desnuda en la medianoche. Tu silueta dibujada, tu espalda al aire, dando explicación a lo que es una curva casi perfecta.

   Tus piernas torneadas entremezclándose con las nubes hechas de una tela finísima que hace que tu sueño sea mío. Conviertes el dormitorio en el edén de mi impaciencia, receta que has creado con amor y deseo, aderezado con placer.

   Pero no, amigo mío, sé de lo que eres capaz, tu mano izquierda me atraparía, mientras que tu diestra me aniquilaría. Eso es lo que me obligas a esperar, una dolorosa muerte de amor, en cuyo desenlace renacen los sueños perdidos y termina la búsqueda de lo terrenal para dar con la luz. Una luz determinada por el calor de los corazones que la hacen ser fuerte. Yo ,sin ti, formaré parte de esa luz, por que tu mentira me duele, me desgarra por dentro, y me hace convertirme en el mas absoluto de los demonios. La ira, la codicia y la estupidez serán mi espada, escudo y armadura para esta contienda. Mas allá, será tarde cuando te des cuenta que ese demonio finalmente no era yo, y que a muchas unidades de distancia, me encuentro, sonriéndote, y deseándote el mas feliz, pero merecido de los finales.

(c) A.Pariente

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