Reflexiones para unos recién casados

Reflexiones para unos recién casados

Estaba un viejo sabio sentado contemplando el flujo del río cuando una pareja de recién casados se acercó desde una barca hacia su orilla y entablando conversación les dio estos consejos:

    Cuando el amor os llegue, seguidlo. Aunque sus senderos sean arduos y penosos.

Y cuando os envuelva bajo sus alas, entregaos a él. Aunque la espada escondida bajo sus plumas os hiera.

Y cuando no os hable, creed en él. Aunque su voz sacuda vuestros sueños como hace el viento del norte, que arrasa los jardines.

Más si vuestro miedo os hace buscar sólo la paz y el placer en el amor, mejor sería que os alejarais hacia un mundo sin estaciones; donde reiréis pero no con toda vuestra risa; donde llorareis, pero no con todas vuestras lágrimas.

El amor no da sino a sí mismo, y nada toma sino de sí mismo.

El amor no posee ni quiere ser poseído. Porque el amor se basta en el amor.

Y no creáis que podréis dirigir el curso del amor: será él quien, si os halla dignos, dirigirá vuestro curso.

El amor no tiene más deseo que realizarse.

¡Qué cada día despertéis dando gracias por otro día más de amor, qué después del trabajo volváis a casa agradecidos para dormir con una plegaria en vuestro corazón por el ser amado y  una canción de alabanza a Dios en los labios!.

   En el matrimonio recordad que nacisteis juntos y juntos permaneceréis para siempre.

Aunque las blancas alas de la muerte dispersen vuestros días, juntos estaréis en la memoria silenciosa de Dios. Más dejad que en vuestra unión crezcan los espacios. Amaos uno a otro más no hagáis del amor una prisión. Hasta las cuerdas del laúd están separadas, aunque vibren con la misma música. Porque los pilares sostienen el templo, pero están separados. Y ni el roble ni el ciprés crecen el uno a la sombra del otro. 

   Cuando en vuestra unión renazca vida nueva sed conscientes que vuestros hijos no son vuestros hijos. Son los hijos y las hijas del anhelo de la Vida, ansiosa por perpetuarse.

Por medio de vosotros se conciben, más no de vosotros.Y aunque estén a vuestro lado, no os pertenecen.

Podéis darle vuestro amor; no vuestros pensamientos.

Podéis albergar sus cuerpos; no sus almas; porque sus almas habitan en la casa de Dios.

No tratéis de hacerlos como vosotros: porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.

Sois el arco desde el que vuestros hijos son disparados como flechas vivientes hacia lo lejos.

El divino Arquero, Dios,  es quien ve el blanco en el camino del infinito, y quien os doblega con Su poder para que Su flecha vaya rauda y lejos. Dejad que vuestra tensión se moldee alegremente en sus manos.

Porque así como Él Arquero ama la flecha que vuela, así ama también el arco que se tensa.

  Cuando trabajéis por el sustento de vuestra familia sed como una flauta, a través de cuyo corazón, el murmullo de las horas se convierten en melodía. Porque en verdad la vida es oscuridad cuando no hay actividad alguna. Que toda actividad es ciega cuando no hay conocimiento.

Que todo conocimiento es vano cuando no hay trabajo.

Que todo trabajo es vacío cuando no hay amor.

Porque cuando trabajáis con amor estáis en armonía con vosotros mismos, y con los demás, y con Dios.

El trabajo es amor hecho presencia. Y aunque cantéis como los ángeles, si no amáis el canto estáis impidiendo que los oídos del hombre escuchen las voces del día y las voces de la noche.

   Cuando tembléis de alegría, mirad en lo hondo de vuestro corazón y comprobaréis que sólo aquello que os ha dado tristeza, os está devolviendo la alegría. Cuando tembléis de tristeza, mirad nuevamente vuestro corazón, y comprobaréis que estáis llorando por lo que antes fuera vuestra alegría.

Sed conscientes que en la misma medida que ahonde el pesar en vuestro corazón, vuestro corazón puede contener alegría.

Si necesitáis realizar vuestros deseos para ser felices, primero sed felices y luego podréis realizar vuestros deseos.

   Cuando construyáis vuestro hogar tened en cuenta siempre que vuestro cuerpo es vuestra mejor morada. Qué vuestro cuerpo es la imagen tridimensional de vuestra alma, crece bajo el Sol y duerme soñando en la quietud de la noche.

Qué vuestra casa no sea ancla, sino mástil. Qué no sea la cinta brillante que cubre la herida, sino el párpado que protege la pupila. Y aunque vuestra casa sea magnífica y espléndida, que no aprisione vuestro secreto ni entierre vuestros anhelos. Porque lo que en vosotros es infinito, habita en la casa del cielo.

    Sed conscientes que la razón y la pasión son el timón y las velas de vuestra alma navegante Si vuestras velas o vuestro timón se rompen, no podréis si no flotar e ir a la deriva, o quedar inmóviles en la inmensidad del mar. Porque si la razón gobierna sola es una fuerza que limita; y la pasión desgobernada es una llama que arde hasta su propia destrucción.

Cuando en las colinas os sentéis compartiendo la paz de los campos y las praderas distantes, dejad que vuestro corazón diga en silencio: “Dios descansa en la razón”.

Y cuando llegue  la tormenta con viento huracanado sacudiendo el bosque, y el trueno y el relámpago proclamen la majestad de los cielos, dejad que vuestro corazón sobrecogido diga: “Dios obra en la pasión”.

Y puesto que vosotros sois un soplo en la esfera de Dios y una hoja en la selva de Dios, descansad en la razón y obrad en la pasión.

   Sabed que vuestro amigo es la respuesta a vuestras necesidades. Es el campo que sembráis con amor y cosecháis con agradecimiento. Cuando os alejéis de vuestro amigo, no sintáis dolor. Porque lo que más amáis en él quizás esté más claro en su ausencia. No permitáis que haya en la amistad otro interés que el que os lleve a profundizar en el espíritu.

No busquéis amigos para matar las horas, buscadlos para vivir las horas. Porque el amigo existe para colmar vuestra necesidad, no vuestro vacío.

    No olvidéis que vuestra vida cotidiana es vuestro templo, y la verdadera religión que practicáis, pues en ella se consuman los actos de vuestros pensamientos y sentimientos. Buscad a Dios cada día entorno vuestro y lo veréis jugando con vuestros hijos. En el espacio, Le veréis caminando por las nubes, desplegando sus brazos con el relámpago y descendiendo en la lluvia. Le veréis sonriendo en las flores y levantándose luego para agitar sus manos en los árboles.

La belleza cotidiana es la vida cuando la vida alza el velo y muestra su rostro esencial y sagrado. Más vosotros sois la vida y el velo. La belleza es la eternidad contemplándose en un espejo, y vosotros sois la eternidad y el espejo. La belleza es Dios revelándose ante nuestros ojos.

    En los momentos de Oración, oráis en vuestra angustia y necesidades, más debéis de orar también en vuestros gozo y en vuestros días de abundancia. 

Cuando oráis, os eleváis para encontrar en el espacio divino a quienes en ese mismo momento están orando.

Si escucharais la quietud de la noche, le oiréis decir al silencio:

“Señor Padre nuestro Tú que nos elevas al Cielo, Tu voluntad es la que se hace en nosotros. Es Tu anhelo el que anhela en nosotros, Tu impulso es el que convierte nuestras noches, que son Tuyas, en días, que también son Tuyos.

Nada podemos pedirte, porque Tú sabes nuestras necesidades antes de que nazcan en nosotros.

Tú eres nuestra necesidad, y dándonos más de Ti mismo nos lo ofreces todo.”

Bendición para los Recién Casados:

“Qué la madre del Amor, María, os proteja, guíe y os haga crecer en Amor y belleza cada día.

Qué la Divinidad y el Universo, haga de vuestra unión un arco fuerte del que nazca vida nueva para bendecir al mundo dando vida a la vida, que siempre habitéis en la casa del amor, y sepáis compartir vuestra risa y vuestro llanto, tengáis fortaleza en la razón y prudencia en la pasión, que el Espíritu santificado sea vuestro amigo más íntimo, y en la oración os llene de su presencia, y que su Luz acompañe vuestra unión siempre.”  AMEN 

Dedicado a Ana Rosa y Antonio Mariano, para cuyo matrimonio realicé esta Recopilación de Reflexiones, con todo mi cariño. …Melos.

 

(c) Recopilación de citas para meditar sobre los aspectos de la vida matrimonial, tomados de K.Gibrán y de los Libros Sagrados, por Melos CD.

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Una respuesta a Reflexiones para unos recién casados

  1. enrique martinez dice:

    en verdad una reflexion muy buena y completa, me gusto!

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