Bajo la realidad de la existencia (Melos CD)

Bajo la realidad de la existencia

   ¿Cuánto tiempo hace falta para recobrar la cordura cuando uno está sometido a los tormentos de la aparente seguridad material?

¿Cuánto para recobrar realmente la voluntad de mover nuestro pequeño universo con la falsa esperanza de crear algo que ya antes de nacer ha de estar muerto en el trascurrir del tiempo?

Ni la más perfecta obra es eterna ante los ojos de la ley universal del movimiento: padre eterno del tiempo infinito.

Luchamos por hacernos un hueco en el tiempo, una presencia efímera y temporal en el espacio-tiempo en el que existimos como seres humanos.

Jugamos a muerte en el partido de la vida contra los demás, a sabiendas que ninguno realmente ha de ganar el juego. Todos, vencedores y vencidos, terminarán muriendo, unos antes otros poco después, pero todos muertos.

La Humanidad ha perdido la verdadera visión de su propia existencia en el juego de la vida. ¿De qué sirve ganar la partida si finalmente la justicia universal del tiempo ha de terminar por disolver  nuestros cuerpos en la batidora de la masa del mismo cosmos que nos generó?.

Físicamente solo somos recreaciones, instantáneas caprichosas, efímeras del cosmos que como castillos de arena de una playa que cada anochecer hace desaparecer la marea.

Todo lo que creemos que es, no lo es cuando lo sometemos a las infinitas leyes del cosmos. Todo lo que somos realmente queda en meras recreaciones virtuales de la materia que solo existe en un instante ínfimo del gran reloj del universo.

Si  embargo, no satisfechos con que el reloj universal nos mate a cada instante, nosotros mismos, como creyéndonos infinitos en la materia, sometemos, matamos por algo tan efímero como el dinero, el placer, la posesión material,…y con todo encima arrogantemente nos atrevemos a autocalificarnos como “los seres más evolucionados de la creación”. Creo que realmente somos muy torpes y engreídos, más aún teniendo en cuenta que poseemos la capacidad de Conciencia de poder contemplar cual es nuestro papel, nuestro rol, en la complejidad de la existencia. Por el contrario, terminamos actuando como seres sin conciencia, actuando solo con los instintos más primarios y animales de lucha y supervivencia irracional según lo demuestra tristemente, la historia conocida de la humanidad.

Es como si las células de nuestro cuerpo, en vez de cooperar para dar vida a algo inmensamente mayor y más complejo, lucharan entre sí para ver cual es la que domina a las demás y acapara más recursos de los que necesitan impidiendo la supervivencia de sus semejantes. Si nuestras células actuaran como nosotros sería el caos del cuerpo y nuestra muerte inmediata. No sería posible nuestra existencia como seres humanos.

  Todo nace, todo muere, todo está en movimiento. ¿No sería más sabio que el escaso tiempo que nos da la existencia para vivir lo empleáramos en cooperar en hacernos felices unos a otros?. Esta es la verdadera ley natural: la Cooperación para lograr algo mayor.

  Pero el hombre se autoengaña, no quiere ser consciente de lo efímero de su propia existencia y actúa como si fuera a vivir para siempre, tratando de negar esa misma vida, esos mismos derechos naturales a disfrutar de la existencia, a los que están a su alrededor. Es un loco sin conciencia deambulando sin sentido por los rincones temporales del gran decorado del escenario del teatro de la vida..

  Es preciso cambiar de paradigma, tomar plenamente conciencia de nuestro paso efímero por la existencia, tomar conciencia de la realidad de nuestra propia muerte, desde la confianza y la cooperación entre todos, para que este corto periodo a que llamamos vida, sea lo más feliz y armónico para todos y para todo lo que co-existe con nosotros en este espacio-tiempo común: El despertar de la conciencia adormecida de nuestra propia muerte debería hacernos despertar a la realidad de la Vida y la felicidad de cada instante regalado por la existencia.

  Ante la realidad de la muerte, todo por lo que luchamos se convierte en nada, y la nada que envuelve nuestra existencia se convierte en el Todo universal cuando nos disolvemos en ello tanto a nivel físico, como en conciencia al morir o meditar.

   Si queremos tocar el infinito, debemos llegar a ser o sentir la nada para poder existir en el todo. Es como la gran paradoja universal: “Todo es movimiento, pero en el movimiento infinito, todo aparece en reposo”.

Por esto para alcanzar una alta vibración de Conciencia, hay que partir e la sensación de reposo; es simple cuestión de percepción. Así pues, la más alta vibración que podemos percibir, no precisa viajar en el espacio-tiempo virtual, no precisa trasladarse, simplemente se sitúa en un punto del espacio-tiempo donde se enfoca. Es como hacemos con nuestro pensamiento, no viaja, simplemente se sitúa ahí donde ponemos la atención.

Esto es similar a un fluorescente parpadeante cuyo parpadeo llega a ser tan rápido que nos da la percepción de que emite una luz continua, donde realmente hay una luz parpadeante que nuestro ojo es incapaz de percibir como tal.

 Buscamos siempre lo racional como la solución a todos los desafíos que afrontamos, olvidando que aunque aparentemente racionales, las leyes universales son paradójicas, loa paradoja es la que domina la inteligencia del universo:

“La nada es la existencia del Todo”,

“El movimiento vibratorio infinito se nos presenta en estado de reposo aparente”

“La luz sin oscuridad ciega tanto como la oscuridad misma”

“A mayor conocimiento, más conciencia se tiene de lo que se desconoce”

“El conocimiento nace del desconocimiento”

“Para vivir hay que morir”

“Para ser plenamente, hay que dejar de ser”

“Para ser todo, hay que ser nada”


 (C) Melos CD

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